La dieta de los deportistas
Los gladiadores consumían una dieta destinada a poder someterse a duros entrenamientos y ofrecer un espectáculo digno a aquellos que asistían a los anfiteatros.
Los últimos estudios afirman que estos luchadores eran alimentados con un régimen vegetariano distribuido en tres comidas muy copiosas consistentes en alimentos a base de trigo, cebada y granos, legumbres, del tipo habas o alubias. A esta dieta podían añadir proteínas como huevos o pescado salado.
En algunos casos, dependiendo de los recursos económicos del lanista, se podía mejorar la dieta incorporando carne, por ejemplo de las venationes, considerada ideal para fortalecer los músculos.
El examen de los huesos por lo investigadores evidencian que tomaban, además, una bebida hecha con cenizas de plantas. Este brebaje era una suerte de tónico saludable, que ingerían para recuperarse tras una lucha o una sesión de entrenamiento.
En la víspera del combate, se ofrecía a todos aquellos gladiadores que tendrían protagonismo en los combates de los días posteriores un banquete pagado por el editor o patrocinador de los juegos.
Se trataba de la conocida como cena libera, que suponía una ocasión para comer otros alimentos, más exóticos, más caros, más variados, y atiborrarse sin límite.
Esta cena se celebraba en un lugar público, como el foro, en mesas al aire libre, con espectadores, los cuales podían hacerles llegar mensajes y regalos.

