¿Cómo se financiaban los juegos romanos?

Las carreras de caballos fueron en principio una actividad promovida y patrocinada por la aristocracia romana. 

El alto y creciente coste de este deporte determinó que gradualmente la aristocracia se fuera desprendiendo de él, asumiéndolo el Estado o ciertos ciudadanos con intereses políticos, con el objetivo de atraer los votos de sus conciudadanos al disputarse determinados cargo públicos.

El circo se convierte entonces en un efectivo medio de propaganda política, para atraer la simpatía de la plebe, uno de los elementos más importantes del antiguo evergetismo.

El registro epigráfico astigitano documenta la existencia de ludi circenses en algunas inscripciones que recogen los actos de munificencia pública practicados por algunos miembros de la aristocracia colonial. 

En el sector dedicado al culto al emperador Augusto, fundador de Colonia Augusta Firma, se erigiría este epígrafe fechado a mediados del siglo II d.C. 

Aponia Montanaquien ocupó el cargo de Sacerdos Divarum Augustarum, realizó promesas con el fin de lograr su designación. Contamos con una dedicación a Bonus Euentus por valor de 150 libras y además otra, presumiblemente a una divinidad, por otras 100 libras, y organizó ludi circenses en dos ocasiones.

Perteneció a una familia relacionada con el cultivo del olivar, pues entre los productores aceiteros encontramos el titulus “L. Aponi” (CIL, XV, 4072), y matrimonialmente estuvo vinculada con los Caesii, familia de mercatores y propietarios de fincas en Astigi.

La participación de la mujer en la vida pública y su implicación en el sistema evergético estuvo condicionada por su pertenencia a determinadas gentes de las aristocracias locales, que les proporcionaron los apoyos sociales y los recursos patrimoniales necesarios para obtener honores o para realizar donaciones; por la imposibilidad de acceder al desempeño de los cargos políticos que permitían un ejercicio real del poder; y por la existencia de unas estrategias familiares, encaminadas a configurar y mantener el denominado régimen de los notables, que debieron exigir la colaboración de los miembros femeninos del grupo gentilicio.

Esta visión de los miembros femeninos de las élites queda bastante alejada de la imagen de la matrona romana sometida a la potestas y a la tutela de los varones, permitiendo apartarnos de los tópicos literarios y filosóficos en los que la mujer se encuentra centrada en las tareas domésticas y familiares.

De esta forma, los epígrafes nos informan de la notable actividad desarrollada por las mujeres en la conmemoración de los suyos y en el mantenimiento del prestigio familiar, de su intervención en diferentes tipos de actividades económicas y de su participación en la vida pública municipal mediante el desempeño de sacerdocios o patronatos cívicos y la realización de donaciones. 



Fragmento de inscripción dedicada a Aponia Montana. Siglo II.
(Fuente: Sergio García-Dils de la Vega).


Entradas populares