El juego infantil en época romana, como en la actualidad, estaba centrado en el recreo, pero del mismo modo se parte del desarrollo de distintas habilidades orientadas hacia el papel en la
edad adulta, según fueran mujeres o varones.
Destaca la presencia de juegos cerámicos o en terracota, desde la
más tierna infancia, como los biberones y sonajeros, hasta animales en miniatura, peonzas, canicas o muñecas.
Las figuritas de caballos o caballitos estaban más
vinculadas a los pequeños varones, pues se les trataba
de inculcar el papel que representarían cuando fueran
adultos, en muchos casos y dependiendo de
su clase social, dedicados a la política y la guerra.
Las muñecas y las cocinitas se configuraban como juegos de niñas, vinculados al interior de la casa romana,
en el espacio privado y doméstico, que pertenecía por
lo general en la Antigüedad a las mujeres, y estaban
relacionadas con el papel que las niñas representarían
en su edad adulta: el de madres.
Otras figuras de cerámica o barro usadas como juegos infantiles eran las que representaban pequeños animales como pájaros, palomas, gallos, gallinas, perros y bueyes, entre otros. Estas figuras también se representaban mediante silbatos, usados por niños y adultos.
Del mismo modo, los niños y niñas romanos, jugaban a la peonza, las nueces, las tabas, las canicas y juegos de mesa o tableros, usando fichas y dados.
Juguetes de terracota. Vitrina Sala Roma. Museo Histórico Municipal. Écija.
Joven jugando a las tabas. Siglo II d.C. Roma. Perga mom Museum, Berlin.
Tabula Lusoria, Estos tableros son un hallazgo habitual en contextos militares.
(Fuente: National Geographic. Foto: Equipo Puig Castellar).