La "buena vida" del gladiador

Los gladiadores acudían a escuelas dirigidas por los lanistas o empresarios que compraban a jóvenes esclavos o a prisioneros de guerra para formarlos como gladiadores y luego alquilaban sus servicios, no sólo para participar en los juegos, sino también para participar en funerales y otras celebraciones o como guardaespaldas. 

A estos regidores de las escuelas o lanistas les interesaba el buen cuidado de los gladiadores a su servicio, ya que, de las condiciones en las que se encontraran, dependían su prestigio y sus ingresos.

Los gladiadores eran tratados como atletas y tenían un régimen de dieta y entrenamiento bastante estrictos. Como todo actual deportista, los gladiadores debían seguir una dieta especial a base de proteínas con el fin de obtener un cuerpo lo suficientemente fuerte como para poder soportar las heridas. Además, al ser una fuente de ganancias, recibían el cuidado especial de los mejores médicos.

Pero no todo eran parabienes en estos estos espacios, pues la disciplina era espartana y los entrenamientos agotadores. El promedio de vida de un gladiador no superaba los 30/32 años y para conseguir la libertad, tenían que combatir al menos durante cinco años tres o cuatro veces por temporada. Muy pocos lograban  la libertad y los que la alcanzaban, normalmente continuaban luchando por reputación o permanecían como instructores.


Piezas quirúrgicas y de aseo personal. Vitrina Sala Roma. 
Museo Histórico Municipal. Écija.







Entradas populares