Desmontando mitos ¿Vida o Muerte?
Los combates de gladiadores han sido tradicionalmente considerados como espectáculos que siempre terminaban con
la muerte de uno de los contendientes, cuando la verdad es que en la mayoría de las ocasiones ambos luchadores salían de la arena
con vida.
Por tanto, no era la muerte entorno a lo que giraba este espectáculo, sino que de lo que se trataba era de una exhibición de destreza, fuerza
y resistencia, de mostrar los valores de una sociedad altamente militarizada
que vivía por y para la guerra.
En el deporte gladiatorio luchaban con armas y la muerte estaba presente, pero no porque ello era el rasgo distintivo de este deporte, sino porque en una sociedad tan militarizada y violenta como la romana esos dos
elementos estaban presentes en todos los aspectos de la vida.
La missio o perdón se ofrecía con gran frecuencia a gladiadores que habían demostrado suficiente valor en la lucha o contaban con el favor popular. No obstante, si el editor o patrocinador lo exigía, el ganador o un verdugo enmascarado, daba el último corte con la espada.
Estela funeraria del secutor Urbicus. Siglo III d.C.
Parque Arqueológico del Anfiteatro Romano y Anticuario "Alda Levi". Milán.
Urbicus fue un esclavo gladiador del tipo secutor que murió a la edad de 22 años, tras 13 combates. La estela le fue dedicada por su esposa y sus dos hijas.
En la inscripción se lee: "Tumba consagrada a los dioses Manes. A Urbicus, secutor, primus palus (gladiador experimentado), originario de Florencia, que luchó tres veces, vivió veintidós años. Y te insto a matar a cualquiera que sea derrota. Los aficionados honrarán sus Manes".
Es el propio Urbicus quien aparece representado con el brazo levantado en señal de victoria, quien incita a sus compañeros a matar a los adversarios vencidos en el combate. Urbicos fue asesinado por un rival al que había perdonado previamente.
